César Vallejo: Póstumos I (con notas y comentario); Comentario a los poemas "revolucionarios" y Huella para un posterior estudio de las "Primeras composiciones".
Poemas póstumos I (I)
César Vallejo. (1923- 1937).
Poesía completa (1996). Madrid: Ediciones Akal.
Director de la colección: Julio Rodríguez Puértolas.
Edición de Antonio Merino
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Ver estudio preeliminar.
Utilización de diccionario.
Lectura cuidadosa.
Necesidad de admirar nuevamente la colección (especialmente, lo no contenido en esta breve "memoria").
Revisar en Póstumos las imágenes con los "originales" de Vallejo.
Tachados propios de Vallejo en originales.
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HALLAZGO DE LA VIDA
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida.
¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.
Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos.
Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, le diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez.
Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, el que todo obra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. [p. 359.] Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: quién sabe no es piedra y vaya a usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido.
¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí.
Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora, avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: <<Si la muerte hubiera sido otra...>> Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas del Sacré-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias.
¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte. Y estoy ahora para morir, antes que para envejecer. Yo moriré de simple vida y no de tiempo.
[p. 361].
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[División por página]
Nota al pie:
p. 359 Última versión del poema publicado en La Semana de Trujillo. El 1 de enero de 1926, Vallejo escribe para Mundial lo siguiente: <<...Ahora tengo ansia de perderme definitivamente, no ya en el mundo ni en la moral, sino en la vida, y por obra de la naturaleza [...] a mí se me ocurre amanecer en la ciudad, siempre rodeado de todo, del peine, de la pastilla de jabón, de todo: estoy en el mundo con el mundo, en mí mismo; llamo e inevitablemente me contestan y se oye mi llamada; salgo a la calle y hay calle; me echo a pensar y hay siempre pensamiento...>> (AF, vol. I, p. 61)
p. 361. El espejo de Tr. LXXV s vuelve aquí espacial y abierto, rompiendo así la dualidad vida y muerte.
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Comentario a sección 1 [p. 359] (parcial):
Es necesario prestar atención a "Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida".
¿De qué proviene este goce? Del hallazgo, vivencia de una epifanía inmarcesible y primera; es una experiencia original; alimento que aviva la presencia ante un sinsentido del vivir.
¿Cómo vive el hombre en la cotidianidad de su vida? ¿Cómo es su encuentro, su vivir la vida? ¿Es vívidamente que el hombre vivencia su vida?
"No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado". Habérselas con este sentimiento de la vida, el placer que brinda un hallazgo; experiencia original; es sujetar dos sentimientos: que es una experiencia única en el tiempo y que es experiencia única para el sujeto, contra cualquier interpelación del mundo de la vida.
Lo primero es inacabable nacimiento. Lo segundo: No hable usted a ese caballero.
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NO VIVE YA NADIE...
- No vive ya nadie en la casa -me dices-; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.
Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, porque sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida.
Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en círculo. Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continúa en la casa es el sujeto del acto.
[p. 367]
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Nota al pie:
La teoría marxista según la cual <<la función crea el órgano>> queda patente en el desarrollo del poema. La volveremos a encontrar en <<Existe un mutilado...>>.
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Comentario a la Nota:
Vale la pena volver a este último poema, donde <<se vuelve a la teoría sobre la necesidad que crea el órgano, pero esta vez desde el resultado de las transformaciones de sus funciones>>.
Se expresa con belleza, con una belleza tormentosa, la <<mutilación>>, pero la del rostro humano; la de un veterano de la primera guerra mundial. El hombre que ha nacido <<a la sombra de un árbol de espaldas>>. [p. 371].
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Hoy me gusta la vida mucho menos...
Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.
Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi sér parado y en chaleco.
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi cafe
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.
Me gustaría vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre siempre!
[p. 383]
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Nota al sér vallejiano: supone la máxima expresión de lo humano en el contexto de su poesía.
Parado está en el sentido de verticalidad, de orgullo: esencia del sér vallejiano.
*Revisar para esta temática "¡Y SI DESPUÉS DE TÁNTAS PALABRAS...", página 387.
Además de "QUISIERA HOY SER FELIZ DE BUENA GANA", página 411.
Además de "QUISIERA HOY SER FELIZ DE BUENA GANA", página 411.
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VA CORRIENDO, ANDANDO, HUYENDO...
Va corriendo, andando, huyendo
de sus pies...
Va con dos nubes en su nube,
sentado apócrifo, en la mano insertos
sus tristes paras, sus entonces fúnebres.
Corre de todo, andando
entre protestas incoloras; huye
subiendo, huye
bajando, huye
a paso de sotana, huye
alzando al mal en brazos,
huye
directamente a sollozar a solas.
Adonde vaya,
lejos de sus fragosos, cáusticos talones,
lejos del aire, lejos de su viaje,
a fin de huir, huir y huir y huir
de sus pies -hombre en dos pies, parado
de tánto huir -habrá sed de correr.
¡Y ni el árbol, si endosa hierro de oro!
¡Y ni el hierro, si cubre su hojarasca!
Nada, sino sus pies,
nada sino su breve calofrío,
sus paras vivos, sus entonces vivos...
18 Set. 1937.
[p. 467]
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Ver página 415: CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE...
Ver página 415: CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE...
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LA CÓLERA QUE QUIEBRA AL HOMBRE EN NIÑOS...
La cólera que quiebra al hombre en niños.
que quiebra al niño en pájaros iguales,
y al pájaro, después, en huevecillos;
la cólera del pobre
tiene un aceite contra dos vinagres.
La cólera que al árbol quiebra en hojas,
a la hoja en botones desiguales
y al botón, en ranuras telescópicas;
la cólera del pobre
tiene dos ríos contra muchos mares.
La cólera que quiebra al bien en dudas,
a la duda, en tres arcos semejantes
y al arco, luego, en tumbas imprevistas;
la cólera del pobre
tiene un acero contra dos puñales.
La cólera que quiebra al alma en cuerpos,
al cuerpo en órganos desemejantes
y al órgano, en octavos pensamientos;
la cólera del pobre
tiene un fuego central contra dos cráteres.
26 de octubre de 1937
[p. 509]
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Nota al pie:
Esta cólera del pobre, que podemos rastrear desde LHN, tendrá en su cuento Paco Yunque la dimensión brutal de la triple explotación: como niño, como indio y como trabajador (ver Antonio Merino. Narrativa completa, op. cit. )
a la hoja en botones desiguales
y al botón, en ranuras telescópicas;
la cólera del pobre
tiene dos ríos contra muchos mares.
La cólera que quiebra al bien en dudas,
a la duda, en tres arcos semejantes
y al arco, luego, en tumbas imprevistas;
la cólera del pobre
tiene un acero contra dos puñales.
La cólera que quiebra al alma en cuerpos,
al cuerpo en órganos desemejantes
y al órgano, en octavos pensamientos;
la cólera del pobre
tiene un fuego central contra dos cráteres.
26 de octubre de 1937
[p. 509]
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Nota al pie:
Esta cólera del pobre, que podemos rastrear desde LHN, tendrá en su cuento Paco Yunque la dimensión brutal de la triple explotación: como niño, como indio y como trabajador (ver Antonio Merino. Narrativa completa, op. cit. )
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Humano desgarrado, verdaderamente desgarrado: 2 poemas introductorios a la temática de la condición del explotado en los "Póstumos".
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I. LOS MINEROS SALIERON DE LA MINA
Los mineros salieron de la mina
remontando sus ruinas venideras,
fajaron su salud con estampidos
y, elaborando su función mental,
cerraron con sus voces
el socavón, en forma de síntoma profundo.
¡Era de ver sus polvos corrosivos!
¡Era de oír sus óxidos de altura!
Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca (¡Es formidable!)
El orden de sus túmulos,
sus inducciones plásticas, sus respuestas corales,
agolpáronse al pie de ígneos percances
y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes,
imbuídos
del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño.
Craneados de labor,
y calzando de cuero de vizcacha
calzados de senderos infinitos,
y los ojos de físico llorar,
creadores de la profundidad,
saben, a cielo intermitente de escalera,
bajar mirando para arriba,
saben subir mirando para abajo.
¡Loor al antiguo juego de su naturaleza,
a sus insomnes órganos, a su saliva rústica!
¡Temple, filo y punta, a sus pestañas!
¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios!
¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas!
[p. 433]
¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres!
¡Mucha felicidad para los suyos!
¡Son algo portentoso, los mineros
remontando sus ruinas venideras,
elaborando su función mental
y abriendo con sus voces
el socavón, en forma de síntoma profundo!
¡Loor a su naturaleza amarillenta,
a su linterna mágica,
a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos,
a sus ojazos de seis nervios ópticos
y a sus hijos que juegan en la iglesia
y a sus tácitos padres infantiles!
¡Salud, oh creadores de la profundidad!... (Es formidable.)
[p. 435]
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Notas al pie:
[p. 433] 1. El poema, que forma parte de su concepción de La estética del trabajo (también: <<Salutación angélica>>, <<Gleba>>, <<Telúrica y magnética>>), adquiere un tono hímnico al tratar de la condición y el devenir revolucionario de los mineros andinos, presentado como una reversión dialéctica de dos momentos nocionales: un pasado-presente, que es el de la explotación del obrero en la mina, y un no-pasado (presente-futuro) de la conciencia revolucionaria (<<creadores de profundidad>>, que crean también su propia conciencia). (M. Molho, ER, p. 120).
2. Según Larrea, se refiere al fósforo. Para X. Abril, se trata del mercurio. Metaloide: elemento que no es metal. Unos versos más arriba vemos, airente: airado y trístidos: sufijo de híspidos (gruesos y rígidos).
3. Tr. LXXVII: <<¿No subimos acaso para abajo?>>. Si en Tr. tenía una connotación negativa, aquí la contradicción dialéctica adquiere un significado de toma de conciencia (EV, p. 121).
[p. 435] 5. ¡Salud, oh creadores de la profundidad!: Expresión de saludo (tan común entre los militantes de izquierda) la volverá a utilizar en <<El alma que sufrió de ser su cuerpo>> y en <<VII>> de EAC. EF (p. 357): [....!].
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II. LOS DESGRACIADOS
Ya va a venir el día; da
cuerda a tu brazo, búscate debajo
del colchón, vuelve a pararte
en tu cabeza, para andar derecho.
Ya va a venir el día, ponte el saco.
Ya va a venir el día; ten
fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona
antes de meditar, pues es horrible
cuando le cae a uno la desgracia
y se le cae a uno a fondo el diente.
Necesitas comer, pero, me digo,
no tengas pena, que no es de pobres
la pena, el sollozar junto a su tumba;
remiéndate, recuerda,
confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista
a tu cadena y guárdala detrás de tu retrato.
Ya va a venir el día, ponte el alma.
Ya va a venir el día; pasan,
han abierto en el hotel un ojo,
azotándolo, dándole con un espejo tuyo...
¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente
y la nación reciente del estómago.
Roncan aún... ¡Qué universo se lleva este ronquido!
¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo!
¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo!
Ya va a venir el día, ponte el sueño.
[p. 447]
Ya va a venir el día, repito
por el órgano oral de tu silencio
y urge tomar la izquierda con el hambre
y tomar la derecha con la sed; de todos modos,
abstente de ser pobre con los ricos,
atiza
tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima.
Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.
Ya va a venir el día;
la mañana, la mar, el meteoro, van
en pos de tu cansancio, con banderas,
y, por tu orgullo clásico, las hienas
cuentan sus pasos al compás del asno,
la panadera piensa en ti,
el carnicero piensa en ti, palpando
el hacha en que están presos
el acero y el hierro y el metal; jamás olvides
que durante la misma misa no hay amigos.
Ya va a venir el día, ponte el sol.
Ya viene el día; dobla
el aliento, triplica
tu bondad rencorosa
y da codos al miedo, nexo y énfasis,
pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo
el malo ¡ay! inmortal,
has soñado esta noche que vivías
de nada y morías de todo...
[p. 449]
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Notas al pie:
[p. 447]
La perspectiva que marca el poema ofrece una interpretación del arquetipo del obrero enajenado del siglo XX, así como la relación entre el cuerpo y la conciencia de ese malo inmortal (que en EAC será el campesino, el obrero, el mendigo...) que sigue la tesis marxista según la cual el trabajo enajenado le enajena al obrero de su propio cuerpo (SH, p. 85. JF, p. 191). Nótese que en los versos <<atiza/tu frío, porque en él se integra mi calor, amada víctima>>, el poeta (tal y como ya lo hicieran la panadera y el carnicero, es decir, la clase media) se solidariza con ese obrero (<<amada víctima>>) que, efectivamente, no es sino una víctima (<<que vivías/ de nada y morías de todo...>>) del sistema capitalista que lo mantiene cosificado.
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Huella hacia un posterior estudio de las "Primeras composiciones".
LOS DADOS ETERNOS
Dios mio, estoy llorando porque vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: Dios es él!.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán los dos ojos de la Muerte
como dos haces* fúnebres de lodo!
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
a fuerza de rodar, así tan dura,
es un dado roído y ya redondo que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.
[p. 140]
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Notas al pie:
En La semana, n.°1, 23 de marzo de 1918. Primera versión del poema del mismo título de LHN.
* En la versión definitiva aparece ases.
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